Clima.- El clima asturiano es de tipo oceánico, con precipitaciones abundantes repartidas a lo largo del año con máximos en los meses de otoño e invierno. En Peñamellera Baja las temperaturas son bastante templadas siendo un poco más bajas a medida que nos adentramos en Picos de Europa. En general la zona de la cordillera Cantábrica tiene un clima de montaña con fuerte innivación y temperaturas muy bajas.

Flora.- La vegetación cuenta con abundante presencia de arbolado autóctono, bosque de ribera en los valles y bosque de media montaña, pues en las partes más altas escasea la vegetación coincidiendo con la aparición de terreno calizo. Las especies más comunes son: castaños, hayas, robles, acebos, abedules, fresnos, arces, avellanos, sauces,.... típicas del bosque atlántico. En Buelles hay unas saucedas que son Monumento Natural. En las laderas meridionales se pueden ver brezos, encinas, madroños ...

Ente los bosques destaca el Bosque del Argayu, al que se puede acceder desde la ermita de Espioña por el camino de los Juliancos o también desde Merodio siguiendo la pista que lleva al área recreativa del bosque. Se trata de un bosque mixto que sirve de refugio a distintas especies de animales salvajes. En San Esteban también hay otra masa boscosa, de robles y hayas, a las que se accede fácilmente. En cuanto a las tierras de cultivo se localizan en las vegas de los ríos y la agricultura es de tipo familiar. La misma localización tienen los pastizales, aunque también hay pastos de montaña donde el ganado permanece de forma temporal de acuerdo con la climatología.

Fauna.- Entre la numerosa fauna se pueden destacar: corzos, lobos, zorros, jabalíes, el tejón, la comadreja, el turón, el visón y la nutria, estos dos últimos excelentes nadadores, cuyas presas son animales que viven en los rios y sus alrededores. Hay una población de pequeños insectívoros: el topo ciego, las musarañas, el topo de agua y en el bosque el erizo y el musgaño y entre los de hábitos nocturnos los murciélagos de distintas clases. De la población de roedores destacan el lirón careto en los sotobosques y la ardilla común en los bosques, y diferentes clases de ratas y de ratones. El bosque alberga infinidad de aves entre las cuales se encuentran: pájaros carpinteros, el cuco, la abubilla, diferentes carboneros, herrerillos, mirlos, lavanderas, el zorzal, ruiseñores ... A destacar la presencia del Urogallo. En las zonas de roca hay aves como el trepariscos, el vencejo, la chova piquigualda, etc. En zonas dedicadas a la agricultura y ganadería podemos contemplar entre otros: la alondra, el petirrojo, alcaudones, la urraca, el cuervo, gorriones, el verderón, etc. De las rapaces diurnas están: águilas (calzada y culebrera), halcones (común y abajero), alimoches, azores, gavilanes, buitres y el milano real. Y de las rapaces nocturnas: la lechuza común, el cárabo, el mochuelo común, el autillo y los buhos (real y chico). Del mundo de los reptiles y dependiendo del hábitat, podemos ver en lugares soleados: los lagartos y las lagartijas. En los húmedos: las culebras. Y por último la víbora Seoane que es muy venenosa y llega hasta sitios muy altos, se distingue por su color negro entero o combinada con rayas. De los anfibios, que tienen en los abundantes lugares húmedos un medio idóneo, se destacan: los tritones, las salamandras, los sapos y las ranas. De los peces destacamos especialmente el salmón, que gracias a su ciclo reproductor anualmente nos regala su espectáculo de saltos remontando los ríos en busca de las purísimas aguas, donde tiene lugar la puesta de huevos, después de la cual vuelve al mar. Los pequeños alevines repetirán este ciclo vital, pues cuando alcanzan tamaño se dirigen hacia el mar, de donde volverán para reproducirse. Similar proceso reproductor siguen los reos y truchas, si bién éstas ultimas no llegarán al mar. La anguila que hace el proceso inverso, se desplaza hasta el Mar de los Sargazos para la puesta de los huevos, que luego la corriente del Golfo acerca a la costa convertidos en angulas, para remontar los ríos donde se hacen adultas.