Donde en tiempos no lejanos picoteaban las gallinas es hoy un pequeño y coqueto jardín por el que se accede al zaguán del hotel que alberga, junto a una disimunlada recepción, una muestra etnográfica con las herramientas del padre de Lupe, artesano cestero. Martillos, sierras y herrajes casi tan antíguos como los muros de la casa, al tiempo que una zona de estar con la información gráfica necesaria para preparar tal vez la ruta a efectuar, lugares a visitar, leer el periódico, etc.

La vieja cuadra ejerce hoy de comedor, y junto a él, ambientados por una chimenea habitualmente encendida en invierno, el salón de estar, con su piano, en penumbra, silencioso, donde en primavera se organizan conciertos de piano y flauta.
Los desayunos son copiosos con productos naturales y caseros, cuidadosamente seleccionados y servidos a la mesa. Zumo natural recién exprimido, frutas variadas, dulces caseros, pan recién tostado, mermeladas varias, mantequillas, miel de Picos, fiambres, embutidos ibéricos, quesos de la región, huevos con beicon, tortitos de maiz especiales, etc. Por algo el diario El País ha destacado los desayunos de Casona D´Alevia entre los 10 mejores de los hoteles españoles.

El hotel no sirve habitualmente Comidas ni Cenas, pues no dispone de Restaurante. No obstante, para los programas de senderismo muy seguidos especialmente por visitantes del Reino Unido, elaboramos Cenas con un Menú, que cambia todos los días, en base a la cocina tradicional y elaborada con productos de primera calidad. Se compone por primer plato, plato principal y postres, asímismo caseros.
Como estas cenas están previstas desde que se efectúa la reserva, tenemos la opción de menú vegetariano. Asímismo en sustitución de la cena podemos servir en la habitación platos de productos ibéricos, quesos, frutas, yogures, etc.